No sé si el título os dice algo, pero espero que al final de mi artículo os diga mucho. He elegido este título para reflejar lo que hoy es casi una epidemia. Estoy hablando de un ejército de mamás dispuestas cada día a combatir en la guerra diaria de los deberes de sus hijos. Sí, amigos y amigas, de sus hijos, aunque se convierta en su propia guerra.
Las mamás preparan el campo de batalla, fijan el tiempo que durará el ataque, se mantienen firmes hasta el final, arriesgando su propia vida y sus armas son tan sólo su voz, emitiendo consignas y la goma de borrar.
Las mamás acaban agotadas. Hay días que libran bien la batalla, pues los deberes son pocos; pero hay jornadas que son devastadoras y la contienda se prolonga hasta horas intempestivas, dejando detrás un reguero de personal sin cenar, nervios y enfados. Continue Reading